Como mártir
venciste al dolor con la fuerza de la cruz.
Tu mensaje
tuvo firma
fuerte y clara.
El Amor de Dios es Grande.
Fuiste
dejando tu olor
por Pamplona y Touluse
llevando en tus manos un evangelio:
La bondad de Dios entregado.
Dejaste
huellas de tu amistad,
como con Saturnino
de quien aprendiste
a esperar en Dios.
Eres un santo de los abandonados,
de los que pasan su vida
cumpliendo su deber
y amando.
Eres un santo
que aclamado año tras año
proteges el rabaño
de Cristo.
Hoy te saluda
un amigo que tiene la suerte
de compartir contigo el nombre,
Fermín,
y el anuncio divino:
Cristo esta vivo.
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