Los blog a veces son como esas amistades que durante un tiempo estas con ella mañana y tarde.
Para ir al cafe, para compartir la eucaristía, para dar un paseo, para ir al cine, siempre juntos, como uña y carne.
De pronto los telefonos dejan de sonar. Los rostros se hacen menos nitidos, incluso uno se olvida del tono de voz.
Y te encuentras con el amigo por la calle, y lo ves mas viejo y se dice la frase consabida para quedar bien: un día quedamos y vamos al cine.
La taquillera puedes esperar sentada.
Hoy es el día del domund.
Hace años con huchas con caras de chinitos y africanos, recorríamos las calles con la canción aprendida; una limosita para el domund¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.
En la clase, la pizarra a colores iba marcando al equipo que mas dinero recaudaba, vencer aquella competición era todo un honor.
Sacabas dinero de tus padres, abuelos, vecinos, incluso el parroco no se salvaba de su aportación, todo era para las misiones, una buena causa.
Cuanto dinero tendríamos que pagar para anunciar hoy el evangelio en nuestras calles occidentales descristianizadas.
Incluso para llenar nuestras iglesias vacias, hoy en misa de nueve apenas estabamos mucha gente.
Conozco de primera mano a misioneros que trabajan en condiciones precarias y llevan la alegría del evangelio a paises pobres, a gente necesitada.
Hoy me acuerdo de manera especial de ellos y les mando mi oración.
Pero aqui tendríamos que hacer algo.
Estoy dudando en salir con una hucha para pedir una lismosna para el domund occidental
En ella la gente podría llenarla de ternura, reconciliación, espiritualidad, búsqueda......
Cuando la hucha estuviese llena la rompería en medio de la calle, para que su aroma impregnase cada corazón de esta ciudad.
Seguro que habría muchas conversiones.
Cristo resucitado, tu sigues llamando a los hombres a la vida nueva, eso nos llena de esperanza en un mañana mejor para todos, mas humano y por ello mas divino.
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