martes, 25 de septiembre de 2007

Alabanzas al Señor.


Bendigamos al Señor, porque es eterno su Amor.

Nos bendice en la infancia

con las risas y el sol.

Con carreras locas, llenas de energía,

con juegos y compañeros.

Porque es eterno su amor.

Nos bendice en la adolescencia,

con las primeras miradas de ternura,

con las primeras aventuras

de la libertad, todavía no madurada.

Porque es eterno su amor.

Nos bendice en la edad adulta.

Con la familia y los amigos,

con el trabajo y la construcción de un mundo mejor,

somos sus manos en la tierra

para llenarla de frutos.

Porque es eterno su Amor.

Nos bendice en la ancianidad,

con la sabiduría de los años,

con la paciencia de la aceptación gozosa

de la realidad de criaturas,

porque es etenro su amor.

Nos bendice con la muerte,

descanso de nuestro cuerpo

y liberación del alma,

nos lleva a su seno,

y no sabemos como sera ello,

porque es eterno su Amor.

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