jueves, 8 de noviembre de 2007

Noviembre:¿mes de los difuntos?

El frío mes de noviembre comienza recordandonos que la vida se pasa y tenemos que dar el paso a la otra vida.Vida de la que no tenemos certezas, solo la promesa de un Dios amoroso.

Los campos que hace unos meses los encontabamos llenos de vida y color, parecen ahora amarillentos, secos, y en poco tiempo como muertos. Aguardando pacientes la llegada mágica de la primavera, en la que volveran a florecer.
¿Este mundo que nos acoje, y que un día se nos acaba es solo una prisión o esconde una grandeza para la existencia?
Escuchemos la respuesta.
Si Dios lo es todo en todas las cosas, entonces cada ser posee su sentido en cuanto que revela a Dios y apunta hacia él.Todo es puente hacia él.
Su grandeza y su esencia es ser puente, ser precursor de la meta que es Dios.
Cuando amamos a una persona, amamos algo más que una persona: amamos el secreto que ella oculta y revela. Por eso todo verdadero amor trasciende a la persona amada. La persona es el puente hacia el secreto que encarna pero que simultáneamente la sobrepasa.
El amor sólo es feliz cuando hace que dos que se aman caminene jujtos en la misma dirección indicada por el amor:
Entonces caminan hacia Dios como el inefable secreto latente en cada cosa que nos rodea.
El cielo consiste en que amemos a Dios en cada cosa. "Amad a los animales, amad a las plantas,amadlo todo. Si amáis cada cosa, comprenderéis el misterio de Dios en las cosas", enseñaba Dostoyewski en los Hermanos Karamazov.
Entonces comprenderemos cómo Dios es todo en todas las cosas.
Leonardo Boff.Hablemos de la otra vida.p 86. ed Alcance.1981

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