sábado, 3 de noviembre de 2007

Una fe madura


La fe es un regalo de Dios,que da a todos los hombres sin distinción.

Esta fe la tenemos que ir madurando a través de nuestra vida cristiana, a través de nuestra vida religiosa.

En nuestros grupos y parroquias vemos gente con mucha ilusión, con mucha fe, y que al poco tiempo se rinden, o se averguenzan del grupo y lo dejan todo.

Su fe era una semilla que no pudo madurar.

La parábola del sembrado lo deja bien claro, hay semillas que caen en la orilla, entre piedras etc.

¿Cómo poner nuestro granito de arena para que la fe madure?

Viviendo los frutos que vienen con el don del Espíritu Santo.

San Pablo en su carta a los Gálatas nombra nueve.

Hago un pequeño resumen para aplicarlo a la vida de cada día:

1º- Amor, que tiene dos caras, la primera acerca de la atmósfera de acogida que uno tiene a su alrededor. La segunda el servicio humano de estar al lado de las personas que nos necesitan.

2º- Alegría. Significa que todo lo que hacemos queda impregnado de alegría interna, no se ocultan los momento duros y dificiles de tristeza y tensión, si no el ambiente general en que uno vive.

3º- Paz, hacer las paces con uno mismo, con sus limitacionesy con su propio pecado, conversar con nuestra propia identidad, lo bello y lo feo de nosotros para aprender y acogerlo.

4º-Longanimidad. Corazón grande para acoger a todo el mundo, a los que nos caen bien y a los que son unos pesados, este fruto es un gran bien, y a veces escaso.

5º-Amabilidad. Para tener amabilidad hay qeu empezar por amarse a uno mismo, reirse de sus propias limitaciones, después podremos amar las limitaciones de los demás.

6º-Bondad. Reflexionar sobre el bien y buscar y ofrecer el bien a otro, implica entrar en el núcleo de cada persona.

7º-Lealtad. Con fianza en la vida, fuerza para mantenerse seguro, necesario en este tiempo de invierno eclesial en la que hay tantas deserciones y desilusiones.

8º-Mansedumbre,actitud pacifíca ante uno mismo y los demás una actitud de no-violencia.

9º- Dominio de sí, no dejarse llevar por los demàs, moderación entre mis deseos y lo que puedo conseguir.

Espíritu Santo, tu presencia en nosotros es un fuego, una semilla, danos la luz para que cada día esta semilla madure en las actividades.

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