
Hoy tres de diciembre celebramos a San Francisco Javier.
El año pasado fue el quinto centenario de su nacimiento, y los poderes políticos aprovecharon para pintar un santo según sus acuarelas.
La iglesia navarra también aprovechó la ocasión y las marchas a Javier, lugar de nacimiento del santo, se multiplicaron.
Lo mismo que las conferencias, encuentros misioneros, y actividades pastorales con las que estuvieron muy ocupados, y cuyo fruto me pareció bastante escaso.
Ya un tanto aburrido de tanto San Francisco Javier acudí a las charlas de la parroquia, que como no iba a ser de otro modo versaban sobre el mismo tema.
Tres conferencias se citaban, a dos no quise ir, porque pintaban aburridas y comedoras de tarro, mas dignas de un lavado de cerebro que de otra cosa.
A la conferencia que un jesuita, hermano de compañía de Javier, dio, a esa fui.
Empezo en un tono formal, para ir aumentando poco a poco de intensidad, y llegar a la frase que si se me quedo grabada.
Francisco de Javier se enamoró de Jesúcristo, y así llegó a la plenitud de la santidad, cada bautizado ha de encontrar este amor.
Enamorarse de Cristo es lo que nos da belleza evangélica, y sentido a nuestra vida interior, y a la pastoral que cada uno deba desempeñar en este cuerpo eclesial.
Vivir cada día enamorado de Jesús, no es nada romántico, ni para adolescentes con granitos.
Es apertura al amor que colma nuestra vida, y apertura a las necesidades de los hombres nuestros hermanos.
En el turno de preguntas me contuve, y me quede con una, que todo este tiempo ha estado rondando en mi mente.
¿Cómo continuar pastoralmente el año javeriano, como completar cada año con una pastoral de conversión diaria en nuestra iglesia?
Porque claro los festejos se han acabado, y las necesidades humanas de cada uno y de lo que nos rodea persisten.
El año javeriano politicamente desapereció para dar paso a otros divertimentos políticos, eleccines variadas, pactos para el poder etc.
Pero el Javier creyente sigue aguijoneando a cada uno para enamorase de Dios y llevar este amor como un fuego a todos los rincones.
Que su intercesión nos haga cada día mas comprometidos con la causa del evangelio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario