domingo, 25 de febrero de 2007

Miedo a la teología.

Cuando era joven lo primero fue la experiencia del amor de Dios.El grupo de oración que me acogía,los cantos y las palabras del evangelio que sonaban nuevas.Amistad y alegrías nuevas que enamoraron mi alma para siempre.Huellas imborrables.
Al cabo de unos años, pocos, dos o tres, brotó en mi corazón el ansía de conocer más a Dios, y de darlo a conocer, de anunciar aquello que había emocionado mi vida.
Así empecé a estudiar la Biblia, sus autores, sus estilos, y paso a paso hasta hacerme teólogo.
Como un camino por el que me invitaba Dios, y que yo seguía gustoso.
Hay temas que se me hacen muy pesados, otros fáciles porque tengo dominio para ellos, como por ejemplo el derecho, en canónico saque buenas notas.
Los que más me atraían eran la espiritualidad,y la Biblia.Después he estudiado antropología y sicología para acercarme más a los hombres, a los que Dios ama.
Pero esta teología que para mí es una alegría y un reto, para muchos de mis hermanos es algo que les da miedo, a lo que no se acercan por respeto.
Son buenas personas, llenas de amor de Dios, y seguramente con gran fe, pero les falta la madurez que da una base teológica a sus creencias.
No han crecido en profundidad intelectual y se quedan como niños.
Hoy en día hay mucha producción de teólogos, y además de todo tipo de temas, y desde todos los ángulos y formas de pensar.Desde conservadores a progresistas, teología de la liberación, feminista, etc.
Todos estos libros están al alcance de los laicos comprometidos con su fe, con su crecimiento, con su aventura de vida con Dios, en el sitio y lugar que su voluntad les ha colocado.
Pero oyen la palabra mágica:"Teología" y les entra miedo.
Son entonces presa fácil de lobos con mucha palabrería y poco fondo, o gente sin escrúpulos capaces de mover las voluntades ajenas.
Es cierto, que como dice la iglesia Ortodoxa, si eres orante serás teólogo, pero esa oración tiene que cimentarse en el crecimiento en la fe.
Dios nos ha dado la posibilidad de aprender, de conocerle más, y no podemos dejar los talentos sin usar.
En cuaresma San Benito daba un libro a sus hermanos, y recomendaba que en este tiempo los monjes dedicasen mas interés en la lectura.
Si del miedo a la teología pasamos a su conocimiento y disfrute, nuestros grupos y comunidades crecerán, y una primavera nueva nos llenara de cantos y de flores.

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