Desde la noche del jueves tengo esta idea por la cabeza.Me he resistido a ponerla por escrito pero va creciendo cada día:El el campo de fútbol de Pamplona se jugaba una eliminatoria de la Uefa.En el último minuto el equipo local marcó el único gol, que le dió el triunfo. Lo marcó un iraní llamado Nekouman, y aparecía en la foto del periodico en actitud orante, con las manos levantadas y dando gracias a Dios.
El tema es que este es un equipo occidental,católico como navarra entera, el club tiene un capellán,y todos los años visitan el Castillo de Javier para ver al Santo patron.
A algún jugador le he visto en las eucaristías,y supongo que habra de todo tipo en la plantilla, pués el requisito fundamental para jugar es tener las codiciones físicas adecuadas.
También en el estadio de Pamplona, algunas veces, cuando el equipo local lo esta pasando mal, la grada grita con voz enfervorecida:¡San Fermin!, y el gol aparece con la victoria consiguiente.
No se si seguiran todavía, pero había unos atletas que se denominaban los "Atletas de Dios" y con sus goles, algunos llevaban la Biblia continuamente, o con sus carreras, alababan al Dios bíblico, y daban testimonio de fe.
Pero esta noche, en Pamplona, el gol lo ha metido un iraní, de confesión musulmana, y su agradecimiento ha subido hacía Dios.Me supongo que Dios lo habra recibido complacido.
Creo que ha sido un regalo de Dios, para que los hombres jugemos en un solo equipo, para que trabajemos todos por la victoria, un mundo mejor, sin pobreza,sin muerte, para que nos sintamos hermanos, compañeros unos de otros.
El gol lo marcó el equipo, y el gol de la vida frente a la muerte lo tenemos que meter el equipo, y después darle gracias a Dios de todo corazón.
Creo que esto es lo que he aprendido esta noche.
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