Alabad al Señor todos los hombres.
En las habitaciones del hospital
y en las residencias de ancianos.
Alabad goteros de anestesia,
y goteros de alimento.
Alabadlo cuerpos radiantes
y cuerpos llagados y lacerados.
Con vuestros ojos oscuros
o luminosos.
Con vuestras manos, ágiles
o deformes.
Con vuestras piernas robustas
debiles.
Con cada gota de vuestra sangre
alabad al Señor.
Por toda la eternidad
su amor hacia nosotros.
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