sábado, 31 de marzo de 2007

salmo 4

Dios,
tú eres mi Dios, por ti me levanto.
De la presión de los hombres que apartan
de mi su mirada.
Mi alma solo tiene sed de ti,
como tierra reseca,
agrietada por el dolor.
Te contemplo en el universo,
veo tu fuerza y tu gloria
escrita en cada celula de mi cuerpo.
Tu gracia me devuelve la alegría
y la salud.
Te alaban mis labios, y mi garganta
con sus suspiros.
Toda mi vida te bendeciré y daré gracias
a tu nombre,
alzando mis brazos a tu nombre,
en medio de los goteros del hospital.

No hay comentarios: