
Rey celestial,Consolador,
Espíritu de verdad,
tu que est´s presente en todo lugar y que
todo lo llenas,
tesoro de bienes y dador de vida,
ven y haz de nosotors tu morada,
purifícanos de toda mancha
y salva nuestras almas,
tu que eres bueno.
Esta oración es la que preside casi todas las reuniones de la iglesia ortodoxa cuando se invoca al Espíritu Santo.
Toda oración que brota de nuestro corazón cristiano tiene en el Espíritu su nacedero.
¿Has visto alguna vez el nacedero de un rio?.hay una fuerza mágica,una energía desbordante,vida que se multiplica por todos los rincones.
Este Espíritu toma siento en nosotros y nos ayuda a orar, porque no sabemos hacerlo com conviene.
La pobreza humana para llegar hasta Dios se convierte en suerte,en oportunidad única de apróximación gozosa con El.
Jesús un ge a cada uno de sus hijos con el don del Espíritu Santo haciendo de ellos un pueblo de profetas.
Un pueblo de Reyes y sacerdotes para Dios.
Tuvo su inició con los apóstoles, como lenguas de fuego, como trueno, ráfaga de viento.
Se multiplica y renueva cada vez que un cristiano le reclama y se abre a El.
Este Espíritu Santo es el que viene a nosotros de manera especial dentro de unos Domingos para transformar nuestra vida, y la vida de su iglesia.
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