Hoy acabamos el mes de Mayo, el dedicado de toda la vida a María la madre de Dios y madre nuestra.Para los que peinan canas y tenían que acudir a las "flores" durante 31 días este es el día de la liberación.
Mi abuela rezaba todos los días el rosario, y este de la Visitación en uno que se recuerda entre los misterios gozosos.
No se si mi abuela vería muchos mas allá de una visita de cumplido al familiar que va a tener un hijo, para ayudar con la mejor voluntad, eso si.
Pero la joven María bien poca experiencia tendría de niños y de madres embarazadas.
Posiblemente Isabel le explicaría cosas de la gestación que María ni se imaginaba.
-¡Tendrás nauseas, y te pesara la columna, y mejor que te pongas en cuclillas para no forzar la columna, y cuando te acuestes que sea de medio lado, así estarás mejor!.
Pero el misterio que veneramos en la Visitación es mucho mas inmenso.
Voy a dar unas pinceladas para adentrarnos en el, con amor, para encontrarnos con el Dios de Toda Bondad.
El alma individual, como la de María se encuentra llena de la presencia de Dios.
Esta presencia no se la guarda para sí misma, si no que va al encuentro de los otros, en los que reconoce el mismo Espíritu que le anima a ella.Observa el reflejo de Dios en toda la creación, sobre todo en las personas, hechas a imagen y semejanza divinas.
En este encuentro se da el gozo de la bendición, donde va María llena de Dios lo llena todo de olor divino, y donde va el alma llena de Dios pasa lo mismo.
Bendice a Todos aquellos con los que se encuentra.En el campo o en la ciudad,en el hospital o el supermercado.
Entonces brota de su boca el magnificat.La alabanza al Dios que hace cosas grandes con los pequeños y los humildes.
Cuando un cristiano lleno del Espíritu de Dios ve como su vida es bendición para los que le rodean entonces entona el Magnificat como su madre.
La tierra entera se llena de la presencia divina que cura y libera.
Durante un mes hemos estado en oración con María, abriéndonos a la fuerza de Dios para que more en nosotros, hoy se acaba este mes, y hoy nos sentimos llenos de amor para ser bendición para el mundo entero, para los que nos rodean, para los que nos encontramos en la calle.
Misterio grande es este que solo se puede atisbar en silencio.
Callemos y que Dios actúe en nosotros.
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