jueves, 10 de mayo de 2007

Salmo de la iluminación


Oh Dios, tu mi Dios.

El Dios cercano y desconocido.

Que no se deja manipular ni dominar,

y es amor cercano.

Por ti madrugo.

Mi alma despierta a tu presencia

con los primeros rayos del día.

No quiere permanecer en la inconsciencia

de la noche.

Tengo sed de Ti, como tierra reseca,

agostada, sin agua.

Es desierto mi piel,

mis venas estan esclerotizadas

sin la savia que viene de tu corazón de Padre.

Como te contemplaba, viendo tu fuerza y tu gloria

tu gracia vale mas que la vida

te alabaran mis labios.

Cuando te manifiestas

a mis ojos incredulos

tu arco iris me llena de luz.

Por eso mis labios balbucean como

los de los niños que no saben hablar.

Toda mi vida te bendecire

y alzare mis manos bendiciendote.

Mis manos trabajadoras

seran un gracias a tu amor

y tu presencia.

LLevaran la firma segura

de aquel que ama al hombre

en toda su integridad.

Amén.

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