miércoles, 7 de marzo de 2007

El soldado alemán

El Hermano Roger durante la 2ª guerra mundial protegió a los judíos que cruzaban la frontera de Suiza y Francia.Ya estaba viviendo en Taizé, en aquellos momentos solo, y en su espíritu nacía el brote de la reconciliación y de la esperanza.
Acabó la guerra, y cerca de donde el vivía hubo un centro de prisioneros alemanes.La mayoría eran jóvenes, que no sabían disparar un tiro, y que nunca entendieron el porque de aquella guerra.Ahora estaban prisioneros, con la juventud rota, y esperando un mañana para rehacer sus vidas.
A estos hombres que fueron enemigos suyos antes los acogía algunos domingos en su casa.Los atendía en lo que podía, consolaba, y alguna lágrima secaba de unas mejillas inocentes de las matanzas.
La gente del pueblo no estaba de acuerdo con la actitud el hermano Roger, y cuando salían hacía su prisión el camión que los transportaba era apedreado.
En Francia los alemanes fueron especialmente duros con la resistencia, y había mucha sangre que esperaba redención.
Una tarde una de esas piedras cayó sobre un joven, y lo mató.
Tenía 19 años, apenas estuvo 5 meses en el frente donde fue hecho prisionero, y era un novicio franciscano que fue llamado a filas en los últimos días de la contienda, como miles de jóvenes.
La ira de los borgoñeses cayó sobre un inocente, cuyo deseo en la vida era la paz y el bien, como otro hermano Francisco, como otro hermano Roger.
Estamos viviendo un momento de crispación,de enfrentamiento entre naciones,hombres de culturas distintas, religiones.
Y no podemos darnos el lujo de acabar con la vida de inocentes, en el fondo todos somos inocentes, algunos tal vez equivocados en sus planteamientos, pero inocentes.
Salvemos vidas,hagamos la paz y borremos el enfrentamiento entre humanos.
Que se acabe el pecado,
mira que es desdecirte,
dejar tanta hermosura en tanta guerra.
Que el hombre no te obligue
a arrepentirte de haberle dado
las llaves de la tierra.

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