viernes, 23 de marzo de 2007

Salmo del minusvalido.

Desde lo hondo de mi dibildad
a ti clamo,¡Señor!.
Escucha el ruido de los aparatos,de las muletas,
mis pisadas vacilantes.
Esten tus oídos atentos a los ruidos
que acompañan mi vida.
Mi cuerpo dolorido,
débil para sostener mi peso
y ágil para elevarme hacia ti,
espera en el Señor.
Espera
y es valiente.
Valiente para comenzar el día,
para afrontar la noche,
para esperar en Dios al mediodía.
En el Dios que es salvación.
Aguarda en Dios
los cuerpos rotos por la enfermedad,
como el centinela la aurora,
como las flores el agua,
porque del Señor viene la redención,
la salud copiosa.
El sanará mi cuerpo
de toda enfermedad
y lo hará glorioso y fuerte.
Aguarde Israel al Señor

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