miércoles, 21 de marzo de 2007

Un amor ardiente.


En la soledad he descubierto al fin, mi Dios que Tú deseas el amor de mi corazón;el amor de mi corazón tal como es;el amor de mi corazón humano.He descubierto y he sabido,gracias a tu inmensa misericordia que el amor de un corazón roto, pobre y abandonado te es más grato y atrae tu compasiva mirada.Tu deseo y tu consuelo,Señor, es estar muy cerca de quienes te aman y te llaman Padre. Tal vez no tengas mayor consuelo(si me permites espresarlo asi) que consolar a tus afligidos hijos y a quienes acueden a ti porbres y con las manos vacías, sin otra cosa que su humanidad,sus limitaciones y una enorme confianza en tu misericordia.

Thomas Merton.Diálogos con el silencio.p 117

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