Muchas veces voy por la vida fijándome en la gente,escuchándola, viéndola en una sencilla palabra.Hay saludos que se responden, otros que caen en un pozo, otros que apenas son atendidos, ni siquiera por cortesía.
Otras ocasiones estas con una persona al lado durante minutos en el autobús, y ella ni te mira,pudiendo estar leyendo el periódico,con el móvil en la mano, a veces hablando otras enviando mensajes.
Pero hoy me han saludado a mi.
Estaba en rehabilitación del hospital, todavía no había llegado el fisio para la sesión, y me he dirigido a la camilla.
He cogido una de las sábanas para colocarla encima, y como entraba una enfermera le he dicho:
¿De aqui se cojen las sábanas para las camillas?.
Ha sido ella la que me ha dicho :Buenos días.Si.
He reaccionado y le he dicho buenos días a mi vez, le habría pedido perdón, pero ha pasado muy rápida ya no he podido.
El saludo nos anima a empezar bien la faena, nos confirma en la presencia del otro, siempre hay un otro que comparte nuestra vida.
Mañana tengo también que ir,le daré los buenos días.
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